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El Santísimo Cristo vuelve al Calvario.

El miércoles día 20, último día del quinario de Semana Santa, salió de la Iglesia de San Bartolomé la procesión que acompañaba al Santísimo Cristo del Calvario hasta su ermita.

Fueron muchas las personas de nuestro pueblo que quisieron rendir horno al Cristo del Calvario, pasando delante de Él con sus antorchas. Los miembros de la familia Blanco portaron a la Dolorosa, la Cofradía de los Niños del Calvario iban con sus estandartes aspados y la Unión Musical junto con el Coro Parroquial cantaron el Miserere.   

Nos cuenta la historia que, a causa de una larga epidemia, se moría la gente en nuestro pueblo. Entonces, los vecinos atemorizados, pensaron en bajar al Cristo para que les ayudara. Fue a partir de ese momento cuando la gente dejo de morir y comenzó a sanar. Desde ese año, en nuestro pueblo se mantiene la tradición de bajar al Cristo del Calvario a la Iglesia de la localidad, los vecinos acuden a visitarlo para pedir por sus necesidades y como la forma de agradecer, tantos y tantos milagros, que el Santísimo sigue obrando en las gentes de nuestro población.

Al finalizar el acto, fueron los miembros de las familias del Cristo del Calvario los que se encargaron de ponerlo nuevamente en el altar de la Capilla de la ermita. Son seis familias: Agut, Fabregat, Cherta, Tena, Leonarda y Funeros, los que comparten el bonito cometido de cuidar y velar por nuestro Cristo, y así, durante un año se ocupan del mantenimiento de la ermita, así como, del cambio de las sábanas del altar y las vestiduras de la imagen de la “pequeña Dolorosa”.

 

 

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