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Segundo domingo de comuniones. 

El domingo día 5 de junio, solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos, se celebró en nuestra parroquia el segundo día de comuniones. Fueron catorce los niños de nuestro pueblo que recibían ese día por primera vez su primera comunión.

En una mañana soleada, a las 11,30 horas, los niños y nuestro sacerdote entraban sonrientes en la Iglesia de San Bartolomé, donde se concentró gran cantidad de gente para recibirlos.

Ya han pasado dos años desde que estos chiquillos comenzaron el catecismo, y después de todo este tiempo, es un jornada alegre y feliz, por propio pie, de su boca y con su presencia, estos pequeños dijeron que creían en Dios, que creían que Dios es Padre, que es Hijo y que es Espíritu Santo, y recibieron en su interior a Jesús.

Y todo sucedió en un día solemne, ya que, en un día como el de hoy, el Señor Jesucristo a la vista de todos, subió a los cielos, se fue a preparar un sitio para nosotros y dijo a los apóstoles: «Ir por todo el mundo, haced discípulos míos, bautizándolos en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo y enseñadles todo cuanto yo os he enseñado, todo cuanto yo os he mandado».

D. Nuno Miguel, explicaba a los niños que la gran lección de Jesús, es la lección de la cruz, de la entrega, del servicio, del amor. El Señor nos pide que seamos capaces de querernos y de amarnos, en los momentos fáciles, pero también en los momentos difíciles, cuando todo va muy bien, pero también cuando todo va mal. La gran lección de Jesús, es la lección del amor.

Cuando fueron bautizados se hicieron discípulos de Jesús, dejaron de ser paganos para ser cristianos, y por tanto, en este día estos niños renovaron las promesas del bautismo  y agradecieron al Señor por haberlos llamado a la fe.

En una ceremonia cuidada y hermosa, el coro infantil, guiado por Maribel y Jordi, brilló con sus cantos. Llegados al momento de las peticiones, los niños pidieron por los padres, compañeros, maestros, catequistas, por los enfermos, por la iglesia, por los que sufren las guerras, y sobre todo, pidieron a Dios para que Jesús fuera siempre su mejor amigo.  

Terminó la celebración entre sonrisas y aplausos, con la foto de grupo, los cohetes y la banda de música tocando en la plaza. 

 

 

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