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Fiesta de la Cofradía del Sagrado Corazón de Jesús.

 

El domingo día 20 de noviembre, la Cofradía del Sagrado Corazón de Jesús de Torreblanca celebraba su fiesta mayor. Miembros de la Junta, socios, y numerosos feligreses se reunían en Misa de 12 para conmemorar su veneración por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, además, día en el que finalizaba el año litúrgico con la Solemnidad de Cristo Rey.

Ya en su homilía, nuestro Párroco, nos recordaba que Jesús, cuando estaba con nosotros en la tierra se mostró de verdad como Dios y como Rey desde la Cruz, y así, nos enseñó que el único sitio donde se reina de verdad es desde la Cruz: “la Cruz es expresión de entrega total a los demás, de amar hasta el extremo, de perdonar bajo cualquier circunstancia de querer y amar”, indicaba D. Nuno.

Posteriormente, se dirigía a los niños de comunión manifestando: “solemos decir que nuestros sentimientos están en el corazón. Cuando uno es malo, se suele decir que tiene mal corazón, y cuando uno es bueno decimos que tiene buen corazón” y señalando la imagen que hay en el altar del Sagrado Corazón Jesús, les decía: “ese es el Corazón de Jesús, que nos recuerda que nos quiere y que nos ama mucho, tiene mucho amor, mucho cariño para darnos y que está dispuesto a darlo, sobre espera a que nosotros estemos dispuestos a recibirlo”, después dirigiéndose a todos nosotros, elogiaba la labor de este grupo de Señoras que hay en nuestra Parroquia y que forman la Junta de la Cofradía, gracias a ellas y a sus más de trescientas asociadas en nuestro pueblo, todos los años se organiza esta bonita fiesta que hoy celebramos. 

Finalizaba la Misa de la Solemnidad con la procesión de Santísimo Sacramento. Los miembros de la Junta de la Cofradía acompañaban a Nuestro Señor Jesucristo por el interior de la Iglesia portando la bandera y el estandarte.

Nuestro Párroco, no quiso concluir esta celebración sin felicitar a los miembros de la Cofradía por esta lucida fiesta, y por la gran participación, “Que el Señor nos ayude con fe y con esperanza a vivir nuestra vida de cristianos”,  y se escuchó un fuerte aplauso.

Niños y adultos recibían una estampita de regalo: “Tu Corazón roto por mi, Señor, es una puerta abierta a la eternidad”.

 

 

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