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Padres, familiares y fieles eran todos bienvenidos a esta fiesta del amor, la Sagrada Eucaristía, sobre todo, esos jóvenes de nuestro pueblo que aquella tarde iban a recibir la plenitud del Espíritu Santo. Era Él, y no otro, el que los invitaba, el que los convocaba en torno a la mesa de la Palabra y de la Comunión con Cristo Jesús. De esta forma, al inicio de la celebración, Mons. Casimiro López, nos alentaba a acoger la Palabra que es luz en nuestro caminar: “Acojámosle en la Eucaristía, que es su Cuerpo, alimento necesario para nuestra vida como cristianos. Acoger el Espíritu Santo dentro de vosotros, en lo más profundo de vuestro corazón, dejaos amar y llenar por el amor de Dios”

Tras la lectura del Evangelio, nuestro Párroco, D. Nuno Vieira, presentaba al Sr. Obispo a estos jóvenes de confirmación: “Queridísimo Padre, estos cristianos de la parroquia de San Bartolomé de Torreblanca piden por boca de su párroco el sacramento de la Confirmación, ciertamente todos ellos están bautizados, están inscritos en la clase de religión en su escuela, han sido instruidos en la fe, participaron en la Misa dominical durante los últimos tiempos y se han venido preparando con sincero empeño, del mismo modo que participaron en las celebraciones de Semana Santa. Creo que son dignos de recibir el sacramento del Espíritu Santo que confirmará su bautismo. Son ellos …” y en ese momento fueron levantándose, uno a uno, al escuchar su nombre, para comparecer ante el Sr. Obispo.   

¿Queda algún joven en el pueblo?... máma mia!, exclamó Monseñor, al tiempo que agradecía a D. Nuno su labor y dedicación. Por el bautismo entramos en la vida de Dios recibiendo el Espíritu Santo y hoy, estos jóvenes, lo iban a recibir en su plenitud.

En su catequesis, D. Casimiro, quiso explicarnos que hay tres cosas muy importantes que es bueno que se conserven, y que algunos mayores recuperen, y lo resumía en tres verbos: Crecer, confiar y conocer”, y así, como cristianos tenemos que tener siempre el deseo de crecer gracias al amor de Dios, creced en unión con Él. Eso nos llevará a vivir también más unidos entre nosotros.

Confiar siempre y en todo momento en Dios a través de Jesucristo y por la fuerza del Espíritu. Dios nunca nos abandona, nunca se cansa de esperar, de perdonar.

Finalmente, D. Casimiro, nos exhortaba a conocer y amar cada vez más a Dios en Jesucristo, para poder dar siempre razón de nuestra fe y no permanecer callados.

“Porque nos cuesta tanto? La buena noticia del Evangelio la tenemos que vivir. ¿Que és el que ens passa avui? Seamos de verdad cristianos y vivamos lo que confesamos. Lo que proclamamos lo que celebramos en el día a día. Con los compañeros, en casa, en el estudio, en el pueblo. Preocupémonos de aquel que necesita nuestra ayuda, el apoyo. Si pasa por una situación difícil. Y así daremos testimonio de aquello en que creemos. De lo contrario son palabras que se lleva el viento. Así se fortalecerá vuestra comunidad parroquial de Torreblanca y será de verdad una comunidad viva que cree, que celebra, que anuncia el amor de Dios. Palabras muy significativas que dedicaba nuestro Obispo al pueblo del Torreblanca. Posteriormente, estos jóvenes recibían al Espíritu Santo por medio de la imposición de sus manos y la unción con el Santo Crisma.

Ya para finalizar, nuestro Párroco quiso agradecer la disponibilidad del Sr. Obispo, al poder celebrarse en fin de semana este transcendental acontecimiento, y dio la enhorabuena a los  jóvenes y familiares. D. Nuno también quiso agradecer la generosidad del Sr. Obispo, que pese a la situación que todos estamos atravesando a consecuencia de la crisis actual, hizo el esfuerzo y destinó 10.000 euros para las obras del campanario.

 

 

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