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n1xl-obispos-de-segorxCuando nos adentramos en la pesquisa de una determinada época histórica deparamos con personajes, inmersos en el silencio de los documentos esperando que revelemos sus hazañas y que seamos benevolentes con sus errores. A menudo, sentimos un deseo fisgón de imaginar el rostro de aquellos que se convierten en objeto de nuestra investigación. En el intento de contemplar la obra y al autor, de desvelar el rostro de los obispos de la sede segobricense no podemos dejar de asociarlos al desarrollo de una ciudad episcopal como Segorbe, escenario de los episodios de la acción pastoral de los prelados. Hombres de fe y de cultura a quienes se les confiaba el destino de sus Iglesias y encomendaban empresas políticas y sociales, convirtiéndoles en auténticos hombres de Iglesia y del mundo, perfectos conocedores de la realidad de su época. La misión evangelizadora de los obispos va asociada a una labor de educación y organización de su comunidad. Para ilustrar esta vertiente basta recordar las Constituciones Sinodales de D. Sancho d'Ull, de carácter jurídico y disciplinar; las disposiciones de D. Juan de Tahust cuando cuidó especialmente la residencia de los beneficios favoreciendo una mayor atención espiritual de las poblaciones; y los decretos de D. Martín de Salvatierra. Sin olvidar la excelencia de pensamiento de D. Juan Bautista Pérez, D. Alonso Cano, D. Francisco de Asís Aguilar o de D. Lorenzo Lay, grandes difusores y fundadores de instituciones educativas como el Seminario de Segorbe.
Gran parte del patrimonio cultural y artístico de la diócesis se debe al interés dispensado por parte de los prelados siempre dispuestos en dignificar más y más los símbolos religiosos de la sede episcopal. Se destacaron en ese cometido D. Anastasio Vives, D. Antonio Ferrer, y la reciente restauración de la catedral en el pontificado de D. Juan Antonio Reig. Los prelados, con buen criterio, no fueron ahorrativos en las intervenciones de restauro y conservación del patrimonio y este hecho se puede comprobar en los nombres de renombre de los artísticas que poblaron nuestra catedral y templos parroquiales con genuinas obras de arte.
La solicitud pastoral de los obispos encontró un vasto campo de acción en las necesidades más primarias de sus diocesanos. Obras asistenciales proliferaron por toda la diócesis en tiempos de los obispos D. Lorenzo Gómez, D. Domingo Canubio, D. Mariano Miguel y D. Luis Amigó, entre otros.
En las difíciles circunstancias de los tiempos anticlericales y de la persecución religiosa, D. Julián Sanz y otros obispos tuvieron que suportar con paciencia los avatares de la historia hasta la heroicidad, como en el caso de D. Miguel Serra vilmente asesinado en el año de 1936 durante la persecución religiosa llevada a cabo en la guerra civil española.
Los cuadros ahora presentados, -60 retratos de los obispos segobricenses- ubicados en la Catedral de Segorbe, son propiedad del cabildo, y retratan a los prelados de distintas épocas de la historia de la Diócesis: la dominación visigoda (580-693); después de la reconquista y de unión de las Iglesias de Segorbe y Santa María de Albarracín (1172-1577); posteriormente a la desmembración de ambas (1577-1960) y la actual estructuración de la diócesis de Segorbe-Castellón (1960-...).
Cada obispo retratado va acompañado de la ficha técnica, de los datos personales y más significativos de su biografía y de una reseña bibliográfica. Al final, se incorporó una lista de todos los obispos que ocuparon la sede segobricense, seguida de la bibliografía de carácter general que fue consultada.