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El objeto de esta convocatoria era renovar por un período de tiempo, la identidad de ministro laico extraordinario de la Sagrada Comunión de estas personas, que han sido escogidas a criterio del Párroco de cada comunidad para ayudar, en caso de necesidad, a administrar la Sagrada Comunión a los fieles, retirar y purificar los vasos sagrados después de la Comunión y fuera del Altar, a llevar la comunión a los enfermos e impedidos y, administrar la comunión, en forma de viático, a los enfermos en peligro de muerte.

El Delegado Diocesano de Sagrada Liturgia, D. Antonio Sanfélix, recordaba que no se trata de un reconocimiento a la persona, sino, de un ministerio litúrgico y de servicio a la comunidad, para responder a las necesidades de cada Parroquia. Todos trabajamos humildemente en la viña del Señor. “La iglesia no es un edificio material, somos nosotros, piedras vivas, que edificamos el Reino de Cristo, cada uno en su carisma, todos somos importantes, y el vuestro está en relación con la Sagrada Eucaristía, es, el gran tesoro que tiene la Iglesia, porque en la eucaristía está el mismo Cristo”, por tanto, debemos ser conscientes y cuidar nuestra fe, nuestra formación y nuestras costumbres.

Próximamente el Sr. Obispo, Mons. Casimiro López, procederá a realizará una nueva convocatoria donde hará entrega de las credenciales que acreditarán a estas personas para poder ayudar, según la necesidad, al Párroco de su comunidad por tres años más.